Este 7 de abril, la Universidad Autónoma de Sinaloa honra el legado de dos nombres que no solo pertenecen al pasado, sino que viven en cada aula, en cada idea y en cada lucha por la educación pública:
María Isabel Landeros y Juan de Dios Quiñónez.
A 54 años de su partida, su historia no es solo un recuerdo… es el cimiento de la autonomía universitaria y la dignidad de toda una institución.
1972 marcó un antes y un después.
El sacrificio de estos jóvenes encendió una conciencia que hoy sigue vigente:
la educación pública se defiende, se construye y se honra todos los días.
Hoy, bajo la visión del rector Jesús Madueña Molina, la UAS reafirma su compromiso con una universidad del pueblo:
Crítica Incluyente
Comprometida con su entorno
Más que memoria, un compromiso vivo:
La autonomía universitaria se fortalece a través de:
Formación académica con sentido social
Investigación que transforma realidades
Cultura y deporte como motores del desarrollo
Vinculación que conecta conocimiento con sociedad
Hoy el llamado es claro:
unidad, identidad y compromiso colectivo.
Porque el legado de 1972 no pertenece solo a la historia…
pertenece al presente y al futuro de Sinaloa.
Honrar su memoria es seguir construyendo una educación pública fuerte, libre y profundamente humana.
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